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Estopa: «Internet lo carga el diablo»
Los dos miembros de Estopa tienen algo que no debería ser nada extraordinario, pero lo es, especialmente en el mundo del espectáculo. David y José son exactamente lo que parecen. Dos chavales alegres criados en un barrio obrero de la periferia de una gran ciudad, algo que trasciende desde el primer saludo: «¿Una birrita para el periodista? Que ya es la una del mediodía hombre...»
Conscientes de que no serían los mismos de haber nacido en otro lugar, han decidido que su nuevo álbum lleve por título «Allenrok», como homenaje a «Kornellá» (léase al revés), que es como les gusta llamar a su localidad natal, «igual que Vallekas o Alkorkón». En éste su quinto disco de estudio, los catalanes se han demostrado a sí mismos que a ellos también les vale el mensaje de Juan Palomo —«lo hemos producido nosotros solitos, y por eso hemos hecho lo que nos ha dado la gana»—, y de paso han introducido algunas novedades que añaden nuevos aromas a su particular forma de entender la rumba.
Sin embargo, «Allenrok» no parece haber llegado al mundo con buen pie, pues ha sido difundido en la red antes de su fecha oficial de publicación.
- Alguien ha colgado el disco antes de que llegue a las tiendas...
- (David) ¡Buah! De internet no queremos ni oír hablar. Más de 256.000 descargas ilegales, días antes de que salga el disco. Alguien nos ha engañado, eso está claro. Eso sí, en la vida le diré a nadie lo que tiene que hacer. Si un chaval quiere bajárselo gratis, que lo haga, pero que sepa que no lo pago yo, lo paga el que cargaba los CD en el tráiler y se queda sin curro.
- (José) Es que internet lo carga el diablo. Lo que es curioso es que la discográfica opina que hasta nos puede venir bien, por aquello de la publicidad.
- Al rendir homenaje a su barrio, ¿les ha salido un disco todavía más urbano y callejero que los anteriores?
- (D) Todos nuestros discos tienen un sabor muy de la calle, pero sí, yo creo que éste más aún, sobre todo por el sonido. Además es algo que teníamos muchas ganas de hacer, dedicarle un disco a nuestro barrio.
- (J) ¿Woody Allen no hace homenajes a Manhattan? Pues nosotros a Cornellá. ¡Qué pasa!
- (D) Además, hay muchos barrios en los que pasan historias paralelas a las que ocurren en las calles de Cornellá. Historias de clase obrera, de perdedores pero con mucha dignidad.
- ¿Cómo ha sido el trabajo sin tener a nadie diciendo: «esto debería ir así, esto asá»...?
- (J) Pues haciendo todo como nos ha dado la gana. Además, ¿alguien le dijo a Van Gogh que se pintara el pelo naranja? No, lo decidió él solito.
- (D) Hemos perdido eso de la tercera opinión, pero a cambio hemos podido hacer que «Allenrok» sea todo lo variado que queríamos, metiendo cositas heavies que a los productores no les gustaban, por ejemplo. Además hemos incluido instrumentos que nunca habíamos usado, como el theremin. Durante estos nueve años grabando discos, nos hemos ido fijando en cómo se hacía, y la verdad es que nuestro primer álbum autoproducido suena tan bien que parece hasta «güiri».
- ¿En «Allenrok» hay algún tema que puede pegar un pelotazo como el de «La raja de tu falda»?
- (D) Pues, sinceramente, sí. La que hemos elegido como single, que se llama «Cuando amanece». Tiene un sonido muy nuestro, es como una vuelta a los orígenes de la banda.
- Se reducirá el número de conciertos de la gira...
- (D) Sí, es que hemos llegado a la conclusión de que cuando pasas del concierto número 40 empiezas a flojear, y acabas tirando de profesionalidad, de cosas automatizadas.
- (J) Preferimos dar menos y mejores conciertos. Cuando uno sale descansado se motiva mucho más. Además, eso de tanta carretera para arriba y para abajo... me marea.
- Sin duda, una de las claves del éxito de Estopa es la cercanía con los fans.
- (D) Sí, es verdad que hay gente que dice: «No me gustan, pero me caen bien», y al final acaba escuchándonos. Pero cuidado, que no somos de ésos que van chuleándose por tener doscientos clubes de fans.
- (J) De hecho, no nos gustan nada, son de lo más pretencioso.
- Rockhita, de la Banda Trapera del Río, les dio lecciones de guitarra. ¿Qué ha cambiado en Cornellá para que su banda de referencia ya no sea punk sino rumbera?
- En realidad nada, sigue como siempre. Nosotros hablamos de los mismo
temas, crudos y duros, pero con un toque pueblerino y pachanguero.
- ¿Se imaginan volviendo a la Seat si dejan de vender discos?
- No, porque tenemos para toda la vida. Tenemos conciencia de pobre y
gastos de pobre, y no consumimos drogas... caras. Con nuestro lomo con
patatas nos sobra.
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