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Entrevista en El Periódico |
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| EXTRAIDA DE: | ||||
| FECHA ENTREVISTA: | 2 de Marzo de 2008 |
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| REALIZADA POR: | Ramón Vendrel (Fotos: Marina Vilanova) |
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Estopa: «No hay que pensar en el pasado ni en el futuro» Es una imagen icónica de la España trabajadora de los 80: en un bar, un hombre juega a una tragaperras con el radiocasete extraíble del coche y dos o tres vídeos VHS encima del artefacto, probablemente de la marca Cirsa. Seguro que se veía a diario en La Española, el bar que los padres de David y José Muñoz, Estopa, tenían en Cornellà. Conocida es la importancia que el radiocasete extraíble (eran tiempos de chorizos) ha tenido en la vida y la obra del dúo. David y José metabolizaron las cintas de rumba con que su padre amenizaba los viajes en coche a Zarza Capilla, Badajoz, el pueblo del que emigró. Pero los chicos también son hijos del videoclub. Muchas películas han visto juntos en el sofá de la casa familiar y, después, de la casa de cada uno. Su conversación está salpicada de referencias cinematográficas espontáneas que no les retratan precisamente como cinéfilos pero sí como considerables cinéfagos. El mono borracho en el ojo del tigre, Marty McFly (Michel J. Fox en Regreso al futuro), el Torete (Perros callejeros) o Jack Torrance (Jack Nicholson en El resplandor) pueden ser utilizados en cualquier momento para ilustrar un argumento o hacer una broma. Ellos se entienden. Tú a menudo tienes que pedir una nota explicativa. De manera que Dominical les propuso que se metieran en la piel de los protagonistas de tres películas que consideren que les han marcado. Venga, que Allenrok es su quinto disco y cinco discos son cinco discos. Los Muñoz aceptaron y al cabo de unos días comunicaron la lista: los drugos de La naranja mecánica, los hermanos Marx y los dos gánsteres de Pulp Fiction. La selección dibuja un perfil bastante preciso de Estopa: cierto macarrismo y comentario social, humor, palique. El caso es que ya tenemos a David y José en el estudio. Minutos de inquietud mientras son caracterizados como drugos. La larga pestaña que Malcolm McDowell luce en la adaptación de la novela de Anthony Burgess incomoda a David. "No me veo", dice. Y José hace un descubrimiento al mirarse en el espejo con la ajustada ropa: "Me he puesto fondón". José hace caso de la canción de sus queridos Monty Phyton Always look at the bright side of life: "Con la gira se irá". Pero la manía de David va en aumento: "Parezco un transformista". Toma tiempo pero al final se acepta como Alex. "Ya me he quitado el agobio de la quijotera", dice. Esto sí que es meterse en el personaje. La quijotera es la cabeza en nadsat, la jerga adolescente inventada por Burgess en la novela. De hecho, quijotera es un hallazgo lingüístico del traductor al castellano. Un hallazgo que Estopa usó en Demonios. Avance rápido. Fotos hechas. A por la segunda serie de retratos. Pero mientras les preparan, chicos, hablemos sobre Allenrok y Estopa. Los Muñoz han hecho en su quinto disco algo que pocos artistas superventas hacen: producirse. "Era una necesidad --dice David--. Si escribes tus canciones y sabes cómo quieres sonar, producirte es lo que toca. Para que las canciones te reflejen tanto como sea posible".
Los hermanos Muñoz recrean las películas 'La naranja mecánica', 'Los hermanos Marx' y 'Pulp Fiction'. Transformación completa Para ser un comando autónomo ya sólo les falta autoeditarse, por ejemplo colgando el disco en su web como ha hecho Radiohead. "Es una idea de marketing muy importante y el marketing no es lo nuestro --descarta David--. De alguna manera, autoeditarte es convertirte en ejecutivo. Además, nuestra compañía nos editó cuando nadie nos conocía y no teníamos ningún padrino y estamos agradecidos". ¿Cómo reaccionaron en la discográfica cuando les comunicaron que querían autoproducirse? "Pues tampoco se echaron las manos a la cabeza --interviene José--. Ya habíamos coproducido los dos álbumes anteriores. Hemos podido hacer lo que nos ha dado la gana". Sin duda. Hay al menos tres canciones en las que parece que se hayan tomado algo. "Puede, pero nuestra voluntad no era ser atrevidos sino dar a cada canción un espíritu distinto --explica David--. Hasta hoy habíamos tratado cada disco como un conjunto y el resultado es que cada uno parece la segunda parte del anterior. En Allenrok cada canción tiene algo que la hace original y la diferencia de las demás. Si hubiéramos sido ordenadores perfectos del siglo XXXI, es el segundo disco que habríamos hecho". ¿Están diciendo que en el pasado acuñaron una fórmula Estopa y abusaron de ella? "Si existe, no nos avergonzamos de ella --saca pecho David--. Cuando amanece sería lo más cercano a una supuesta fórmula Estopa y la hemos elegido como primer single". "Con ese tema cubrimos las necesidades estoperas y a partir de allí podemos empezar a abrir nuevos mundos. O melones", tercia José. Suena el móvil de José. Con la melodía de La pantera rosa. "Hola, cariño. Me están poniendo una media en la cabeza", dice. Por desgracia no oímos la respuesta de su novia. La media es para recogerle el pelo y ponerle la peluca que completa su transformación en Harpo Marx. Darle una bocina es un error. Empieza el concierto más latoso de su vida. Mec, mec. "¿Está usted casada, es usted millonaria? Responda primero a la segunda pregunta", dice David. Ya es Groucho Marx. Parece que los hermanos Muñoz lleven toda la vida esperando este momento. Son los hermanos Muñox en Una tarde en el plató. Arrolladores. Mec, mec. José: "No sé por qué le doy a la bocina si el ruido no sale en la foto". David: "Cuando me hagan sir me pillaré un chaqué como éste". Mec, mec. David: "Cómo jode Harpo, ¿eh?" José: "Es que es un vicio". Mec, mec. A por la tercera mutación. Con las mismas condiciones que en la anterior, ¿de acuerdo? En Allenrok sólo hay una canción (Hemicraneal) rescatada de la legendaria maqueta de Estopa. Sólo porque en el segundo, el tercer y el cuarto disco repescaron dos. ¿Por qué regresan una y otra vez al momento fundacional del grupo? <"Para el primer disco presentamos 40 o 50 canciones de las que la compañía eligió 12 --cuenta David--. El resto fueron descartadas por ellos, no por nosotros. Hemicraneal en concreto la hemos recuperado porque aporta un color que no habíamos tocado, un color pop, casi Antonio Vega". Además, los versos "deja que los coches te salpiquen cuando pasen / que mojen tu risa con su puta prisa / antes de morder" no podían quedarse en el limbo. ¿Y qué sensación produce exhumar una pieza con más de una década de antigüedad? "Buena. Ha peleado con las demás --dice el mayor de los Muñoz--. La compañía la quería de single. Dijimos que no. ¿Con qué cara íbamos a presentar un disco que usara como ariete una canción con casi 15 años? No digo que no sea bonita pero tenemos que dar lo que somos ahora". Lo cierto es que lo que son (o transmiten que son) ahora se parece mucho a lo que eran antes. Por ejemplo, ya no viven en Cornellà pero el nombre de la ciudad, al revés, titula el disco. "Mi padre lleva 40 años en Cornellà y su pueblo aún es Zarza Capilla", ilustra José. "¿Que ya no voy a la [plaza de] Tàrrega? --se interroga David--. No, porque ya no va nadie. Pero si voy a algún lado es a Cornellà. Y para ir a cualquier otro sitio tengo que pasar por Cornellà, porque si no me pierdo. Cornellà es mi centro". ¿Saben algo de Rockhita, el guitarrista de La Banda Trapera del Río (el primer orgullo de Cornellà) y después policía nacional que les dio lecciones de guitarra? "Que murió hace unos tres años. De cáncer". ¿Cómo se enteraron? "En La Española [el antiguo bar de sus padres]. Todo el mundo se sigue juntando allí. Al día siguiente ya lo sabíamos". Otra cosa inmutable es su imagen de chicos de barrio normales, cuando han vivido diez años extraordinarios. "Hemos sido camaleones --dice José--. Nos hemos adaptado a cada momento y fauna sin cambiar en lo fundamental. El truco es pensar: ‘Esto es así pero no va conmigo'". David: "Siempre me he planteado la vida como etapas que vas quemando. Ahora el cole, ahora la mili, ahora el curro. Y cuando estaba en una de esas etapas no miraba más allá. Después tocó esto, una etapa guay pero otra etapa al fin y al cabo, y lo que intento es disfrutarla tranquilamente. Han pasado los años volando pero ya tengo 32 y no me he muerto de sobredosis, que es un poco el miedo cuando te llega el éxito de golpe. ‘Acabaré como un perdido’, piensas. Pues no. No soy yonqui y estoy perfecto". Una peluca afro culmina la metamorfosis de David en Samuel L. Jackson en Pulp fiction. "Pareces el tío del 11811", le dice su hermano, sosias de John Travolta en la misma película. Llegó la hora de disparar... fotos. Disparadas. Fin a las caracterizaciones. Una cosa que ha cambiado en Estopa: en Allenrok hay escasa crónica urbana. "Tengo necesidad de contar lo que siento más que lo que veo --dice David--. Las canciones son más tratados sobre algo que historias que pasan. Aunque hay alguna historia de gente que me sigue llamando la atención, como Cuerpo triste. Los perdedores me atraen. Con todos los respetos, veo un yonqui, un mendigo o un pillado por la calle y me llama la atención. Pienso: ‘Joder, la historia que tiene que tener detrás’. Siempre contaré cosas sobre ellos". Pero, para seguir con la misma terminología, David es un ganador. "Bueno, yo no he jugado a nada, ¿eh? No estoy como ellos pero me interesan. Siempre será más atractivo un personaje con matices extraños que alguien normal". El matiz extraño que distingue a Estopa en el mundo del espectáculo es su salto de la cadena de montaje al estrellato. Les da una credibilidad callejera impagable. Y algo más, cree David. "Eso que se decía antes de que la mili te hacía un hombre es una chorrada. Te hacía un delincuente. Pero haber trabajado a las órdenes de otro haciendo una cosa alienante es como una mili vital que sí funciona. Suerte tienen quienes no han trabajado así, pero haberlo hecho nos mantiene pegados a la realidad y nos permite disfrutar más de lo que hemos conseguido". ¿Alguna vez piensan en cómo sería su vida si no hubieran cantado bingo como Estopa? "Nunca pienso en hipótesis --replica David--. Es mejor no pensar en el pasado. Ni en el futuro. Si te recreas pensando en cosas que te han pasado o podían haberte pasado o quieres que pasen te quedas embobado y lo que pasa es que no pasa nada". "Te quedas embobado, te cae la maceta encima y se acaba", rubrica José. David ha tenido un hijo. "Se llama David, claro. Y si hubiera sido niña, también se habría llamado David", bromea Mari Paz, la mujer del cantante, por teléfono. "Ahora ya todo es por el niño", dice David. "En mi caso, por el sobrino. Estamos todos gilipollas con él", dice José. Pregunta retórica tras una tarde con ellos: ¿dura la química fraternal? David: "Es que no es química. Es física. Es sangre. Yo siempre digo: No, sin mi hermano no. Juntos para todo". Una vez más la maqueta del disco se ha grabado en el estudio que David y José tienen en casa de sus padres. Cualquier día les contrata la Conferencia Episcopal para hacer propaganda de la familia. "No creo, nosotros defendemos la famiglia", susurra, con ronquera, José. "En serio: es necesario tener un núcleo de absoluta confianza en la vida. Eso es lo que yo entiendo por familia, y no sólo la convencional". |
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