| Home>Entrevistas>Entrevistas>Destrangis>El Correo Digital |
| ESTOPA | DESTRANGIS | ¿LA CALLE ES TUYA? | VOCES DE ULTRARUMBA |
| ENTREVISTA EL CORREO DIGITAL | ||||
![]() |
Entrevista en El Correo Digital |
|||
| EXTRAIDA DE: | ||||
| FECHA ENTREVISTA: | Noviembre de 2001 |
|||
| REALIZADA POR: | Josu Olarte |
|||
Jose (sin acento) y David Muñoz acaban de regresar de la gira Rock en Ñ que les ha llevado por Nueva York, Chicago, Los Ángeles, México, Chile y Argentina, donde ya han colocado más de 70.000 copias. Ahora, su reto consiste en revalidar con su nuevo álbum, Destrangis, las abrumadoras ventas (1,3 millones hasta hoy) de la opera prima que les convirtió en un fenómeno estudiado por sociólogos y expertos en mercadotecnia musical. «Siempre nos ha gustado hacer canciones; tanto, que mi padre nos compró unas guitarras y nos apuntó a unas clases. Y cuando comenzamos a trabajar en la fábrica, pensar en letras para temas musicales era la mejor forma de amenizar el curro. Eso fue hasta anteayer», comenta Jose, el benjamín de este fraternal dúo del cinturón industrial de Barcelona (Cornellá) que, casi sin solución de continuidad, pasó de la cadena de montaje de una empresa de automoción a presidir las listas de éxito. Han trabajado en La Española, el bar paterno, grabado un tema en homenaje a «el del medio de los Chichos» y sus rumbas son tan permeables a Extremoduro como a La Polla, Albert Pla y Sabina. «Hacemos algo diferente a la típica rumbita de barrio marginal que habla de drogas. Lo nuestro es más variado», matiza Jose sobre las trece nuevas canciones doce, más una propina en directo que el dúo registró el pasado verano entre Madrid y Málaga. Lo hicieron junto a su banda de directo, con la que iniciarán en breve la correspondiente gira. «Comenzaremos el 11 de diciembre, pero sin el atracón de conciertos del año pasado. Queremos tocar en sitios pequeños y así acercarnos más al público, como cuando empezamos en plan de cantautores. Aunque si se empieza a quedar mucha gente fuera, a lo mejor cambiamos a sitios mayores». ¿Cómo ha sido vuestra experiencia americana? Intensa; sobre todo, en México. Antes flipábamos al comprobar que había gente que se sabía las canciones, pero teníamos la sensación de que sería muy complicado que nos comiéramos algo. Hacíamos mogollón de programas matinales y no tocábamos nada. Pero ahora ha sido distinto. Había sitios en que el público parecía español. Claro que también hemos tenido alguna experiencia jevi. En Guanajuato había policías con chalecos antibala y miles de punkies pies negros que tiraban de todo al escenario. Yo casi no me atrevía a cantar sin mirar a la gente, porque podías llevarte un mecherazo o una pedrada. Tuvimos que quitar las baladas y tocar lo más rápido posible para salir corriendo. Se dice que habéis vuelto hechos unos expertos en tequila. Ya lo éramos (risas). Somos habituales del Tenampa, un sitio increíble de la Plaza Garibaldi, en DF, donde te lo puedes tomar cantando con un mariachi y darte después unas descargas eléctricas para quitarte la borrachera. Os ha salido un disco más rockerillo, ¿no? No hubo ningún planteamiento previo. Si piensas en qué hacer para gustar a la gente, puedes volverte loco. Sólo hacemos las canciones que nos gustan y esperamos que gusten también a los demás. Pero sí, a lo mejor hay más guitarras. Hemos metido también alguna canción más lenta, porque no sabes lo bien que te vienen cuando te falta el aire en un concierto. En vuestra banda hay una conexión vasca muy guitarrera. Sí. Ahí está Goar (Iñurrieta), nuestro director musical punkie, que antes estaba en Cicatriz. Los grupos cañeros vascos, tipo La Polla o Cicatriz, nos han influido mucho. De otro lado está Juan Maya, que es un flamenco auténtico. La mezcla existente en nuestro estilo se percibe, sobre todo, en las guitarras punkies y flamencas. Nosotros lo llamamos flamencocore. «Somos gente normal» ¿Qué significa esa portada con un cerdo en plan toro de Osborne? El cerdo es un animal sin desperdicio al que había que hacerle un homenaje. Por eso le hemos puesto más huevos que al toro. Habéis metido tres temas de vuestra primera maqueta. ¿Cómo habéis elegido el repertorio? Para el primer disco, teníamos un montón de temas y nos costó mucho elegir. Ahora hemos metido los tres (Luna Lunera, Vuelvo a las andadas y Ojitos rojos) que más pena nos dio dejar fuera. Componemos en cualquier lugar y momento, allí donde está la guitarra. Hemos elegido las canciones que más nos gustan. Que luego peguen es casi casualidad. También se incluye de nuevo un tema marihuanero. ¿Tantos porros fumáis? Sí. El jardín del olvido es una canción sobre la naturaleza, sobre esos otros jardines. Queríamos que fuera una canción al estilo Robert Rodríguez, música con humo como de película. En México, un chófer que teníamos nos llamaba los amarihuanados. También hay otra canción dedicada a Sabina. ¿Os veis como él dentro de treinta años? Pudimos conocer al maestro. Con el primer disco surgió la posibilidad de girar juntos, pero al final no salió. Estuvimos jugando con él al billar en su casa y hubo muy buen rollo. Pero no creo que duremos tanto como Sabina. Preferimos vivir más al día. Nos conformamos con trabajar en lo que nos gusta. Haremos algun disquillo más. Luego, ya veremos. ¿Por qué gustáis a tanta gente? Aún no lo entendemos. Es casi un misterio. Al principio, el primer disco costó que sonara en las emisoras. Se vendió muy despacio durante los primeros meses y luego fue la bomba. A lo mejor, el público se ha identificado con nosotros porque hablamos como la gente normal y nos ven como a tíos que pueden andar por su barrio. Da la sensación de que os empeñáis en parecer normales. Y lo somos, aunque a veces es complicado parecerlo con los conciertos, las entrevistas, la tele La música no es para gente corriente, pues no todo el mundo puede ir a tocar a Nueva York, pero nosotros lo llevamos bien, porque tenemos mucha capacidad para desconectar. Nos lo tomamos como un trabajo. Sólo que es menos monótono y con mejor horario. Y también más remunerado. ¿Qué habéis hecho con el dinero ganado? Hombre, nos hemos dado algunos caprichos. La Play 2 nos la compramos en cuanto salió y también caerá la nueva de Nintendo. Pero todavía no somos yuppies, con asesores para invertir. En eso nos aconseja nuestro padre. Sólo nos hemos comprado casa y coche. ¿Os agobia la fama? Ha afectado a nuestra gente. Al bar de mi padre va ahora gente de Galicia, de Canarias Es nuestro mejor relaciones públicas. Dice que es más famosos que nosotros. Pero ahora pasáis más tiempo en hoteles de cinco estrellas que en vuestro barrio. Esa es la putada más grande... Más de una vez nos apetece escaparnos. Y, de hecho, lo hacemos. Apagamos el móvil y nos piramos. Seguimos viendo a nuestros colegas, que se descojonan cuando nos sacan en las revistas en plan guaperas. Antes eramos muy feos y ahora resulta que somos guapos, ya ves tú. Desde vuestro éxito, han salido bastantes discos rumberillos. Es que todo está inventado. También decían que nos parecíamos a Extremoduro o Los Chichos. Pero no hemos oído nada que se parezca de verdad a lo que hacemos. ¿Esperáis volver a vender tantos álbumes? Estamos preparados para lo que suceda. Hace dos años dejamos el curro, pero con la posibilidad de volver si la cosa iba mal. Hemos vendido más discos de los que queríamos. Al principio, nos confomábamos con 5.000, así que, aunque solo vendiéramos ahora la mitad del anterior, ya tendríamos más que de sobra. |
||||