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SIN RESPONSABILIDADES
Estopa consolida su repercusión con la exitosa salida de su segundo álbum.
Son las personas más famosas de Cornellá. Pero no sólo eso: los hermanos Muñoz se han propuesto actuar de embajadores y poner a su barrio en el mapa tomando su residencia como símbolo de identidad. Su mayor arma es esa especie de rumba urbana que les ha permitido vender más de un millón de discos de su debut y que ha vuelto a aparecer en una nueva obra a la que han titulado "Destrangis". En la primera semana de permanencia en la calle el álbum ya llevaba despachadas trescientas mil copias.
"Pero... ¿los vikingos no son los del Atlétic?". La pregunta suena como un dardo envenenado y llega hasta lo más hondo de mi corazón. Ha sido pronunciada por una de las chicas que forman la plantilla de Ariola cuando, con ánimo de pinchar, le ha recordado a José y David la eliminación del Barça de la copa tras el partido perdido en Figueres. David la ha llamado "vikinga" y la pobre chica, sorprendida, ha soltado ese sacrilegio que ha herido al aire.
Y es que, por más que uno lo intente, molestar a los Muñoz es harto difícil aunque les toques al equipo de sus amores: están como en una nube en la que parecen vivir continuamente de fin de semana, con sus coleguitas y sus guasas. Tratar de hacerles lo que casi siempre se ha considerado una entrevista se convierte en algo poco menos que imposible. Según estoy esperando en el hall de la compañía me comenta la persona que me ha citado que el asunto va con un poco de retraso: "Es que, chico, según están hablando, pasa una mosca, y empiezan: 'Anda, mira'. Y se tiran dos horas haciendo guasas con la mosca".
Según espero mi turno leo uno de los textos de la hoja promocional que acompaña al nuevo disco. Después de señalar lo fantástico y alucinante que es "Destrangis" el autor sugiere al entrevistador una serie de preguntas tipo "¿En qué ha cambiado vuestra vida?", "¿Ha resultado muy comprometido grabar el disco?" o, directamente, "¿Folláis más?" Aunque pueda parecer curioso, ninguna de las tres preguntas me sorprende porque la promoción del dúo no se hace única y exclusivamente en medios que estén relacionados de algún modo con la música, sino en todos aquéllos sitios en los que se considera que se puede encontrar un nuevo cliente para su segundo álbum. En muchos de ellos la actividad sexual de los chavales es un tema mucho más importante que sus canciones.
Les pregunto por ese hecho cuando entramos los tres en una salita en la que se lleva a cabo la enorme ristra de entrevistas preparadas para el grupo. "Tratamos de evitar los programas que pueden provocar equívocos,"--dicen--"pero respetamos mucho a todos. No quiere decir que por no querer aparecer en esos programas tengamos nada contra nadie". David está un poco preocupado (es un decir) porque es un "bocas". En una ocasión se le ocurrió comentar que un programa no le gustaba y, al día siguiente, lo vio escrito en la prensa. Le debieron dar un toque de atención porque, en el fondo, uno de los grandes méritos que puede explotarse de los Estopa es que le caen bien a todo el mundo. No conviene que eso cambie por una frase mal dicha, así que, cuanto se trata de hablar de gustos personales, todo el mundo es magnífico y el respeto no se les cae de la boca.
Tampoco está en mi ánimo buscar en la pareja algún tipo de incoherencia o de laberinto. Ni David ni José han lanzado en sus canciones mensajes que dibujen algún tipo de comportamiento o de opinión, algo que colabora más aún para que puedan gustar tanto al niño del barrio de Salamanca como al que vive en el "polígano". "Responsabilidad y mensajes... los mínimos", comentan. Vale.
En muchas ocasiones da la impresión de que estás ante una pareja de obedientes colegiales. Realizan el plan marcado con su mejor voluntad, pero... están deseando salir al recreo. Entiendo el símil de la mosca en cuanto surge la primera pregunta: los dos se ponen a responder a la vez y en la segunda frase ya están hablando de otra cosa. Me alegro de no haber traído la grabadora porque me costaría más traducir lo grabado que tomar ahora mismo algunas notas que me recuerden nuestra charla, aunque, por otro lado, ¿qué anotar si en dos minutos ya me han hablado de su familia, de la gira por América y de lo que disfrutan en el escenario?
Es hora de volver al fútbol, pero para ejercer de árbitro. Les digo que hablen de uno en uno, que no me entero, y, tras guardar silencio un segundo y decir eso de "Vale", vuelven con las mismas y con otro batiburrillo lleno de palabras.
Me interesa saber cómo aterrizaron de golpe y porrazo en una multinacional para grabar su primer álbum, pero les impongo una contestación de diez palabras. Al fin y al cabo habrán contado esta historia unas mil veces y lo único que quiero saber es si debutar con una de las compañías más grandes de España fue una cuestión de suerte o una suerte en cuestión: "¿Diez palabras?"--pregunta David--"Vamos a ver:... componer canciones... grabar maqueta... enviar maqueta... persona adecuada "(guiño del ojo derecho)"... grabar disco. ¿Son diez?" Lo son. Y la respuesta acertada es, en este caso, la de "persona adecuada". No es plan de entrar en más investigaciones ya que, en estos casos, siempre tiene que existir ese golpe de suerte que, en la mayoría de las ocasiones, viene avalado por alguien capaz de ver lo que el resto de los mortales no soñamos ni con intuir.
Cuando escuché el primer álbum de Estopa no le vi nada especial. En tres o cuatro meses había recibido diez o doce discos que juntaban el terreno lolailo con el rockerío característico de Extremoduro. El debut del dúo ni siquiera aportaba el contenido rockero y, después de escucharlo un par de veces, me quedé convencido de que sería uno de esos álbumes que alguien había realizado tratando de ordeñar un poco más los resultados del fenómeno Camela y del revival de Los Chichos. Uno de los grandes defectos de la producción discográfica española es que, como algo pite, en poco tiempo aparecen en el mercado mil clónicos sacados de debajo de las piedras que tratan de buscar el camino que creó el que abrió la caja de Pandora. Los primeros resultados parecían avalar el hecho, ya que el disco de los Muñoz pasó sin pena ni gloria mientras que el dúo trataba de promocionarlo tocando en salas pequeñitas a las que sólo iban quienes les habían escuchado en Radio 3 y les habían encontrado el punto gracioso.
Sin embargo, a sus mentores discográficos se les ocurrió sacar como single aquello de "La raja de tu falda" y todo cambió de cara. En una semana Estopa vendió más discos que en los nueve meses anteriores y sonó en las radios hasta que el famoso estribillo se hizo más popular que el himno nacional. Era la misma película que ya alguien había dirigido con Jarabe de Palo y su álbum de debut y venía a poner de manifiesto que, en este país, tú puedes sacar un disco a la calle con un potencial increíble pero que eso no vale de nada si la tele o las grandes cadenas de radio no colaboran en su difusión.
Al sacar "Destrangis" la historia es totalmente diferente. La campaña de promoción del álbum es una de las más grandes realizadas con un álbum de artistas nacionales y, en contra de aquella ocasión, ahora todas las emisoras del país pinchan el disco hasta que se les deshace en las manos. Los últimos eslabones de la cadena de la piratería profesional estaban esperando el lanzamiento sabedores de que, con ponerlo en sus puestecillos, ya tenían asegurado el jornal del día. El disco salió, incluso, con una protección especial que no permitía escucharlo en ordenadores personales, algo que, en principio, se consideró positivo para evitar las copias pero... que resultó una tontería. De hecho yo soy de quienes, en la redacción, utilizo la unidad de CD del ordenador para escuchar los álbumes y preparar las entrevistas. Como el álbum no funcionaba, bajé a la parada del metro y compré una copia que sí sonaba perfectamente en el trasto informático. En lugar de colaborar a que el disco no se venda en los puestos de piratas, lo conseguido es que hasta yo, que recibí de la compañía un álbum promocional, me viera ante el inmigrante de turno comprando una copia de "Destrangis".
"Eso sí que es una gamba."--dicen los dos Muñoz al mismo tiempo--"Es retar al hacker y lo único que se consigue es que el tío se diga: '¿Cómo que no puedo copiarlo?' A nosotros no nos parece mal que uno pague menos dinero por los discos y lo dedique a otras cosas más importantes. Lo malo de esto es el tío que se beneficia de explotar a la gente de vende esos discos. Es una mafia, aunque nosotros no podemos decir nada de la piratería cuando vendemos lo que vendemos". Las actuales cuentas colocan las ventas de su debut en más de un millón trescientos mil discos mientras que, en una sola semana, "Destrangis" ya lleva despachadas otras trescientas mil copias. "Hasta en Taiwán. Ciento cincuenta y cuatro copias en Taiwán. ¿Te imaginas cómo darán palmas los de Taiwán cuando escuchen el disco?".
Tanto David como José consideran que el éxito de su primer álbum tardó más en llegar porque "la promoción mediante el boca a boca tarda", pero supongo que ambos se dan cuenta que poner "La raja de tu falda" en una radiofórmula es infinitamente más rentable que soltar a mil amigos a vocear en las orejas de sus conocidos.
Sea como sea, el asunto es que el éxito llegó y la pareja se convirtió en una especie de "yernos adorables" de ésos que cualquier mamá querría para sus crías. Su pasado de trabajadores normales, su deje al hablar, su naturalidad a la hora de asumir lo que les ha ocurrido... todo colaboró a que ambos sean los mejores valedores de su nuevo disco. Mucho más que las canciones que se han incluido en él. "No es molesto eso."--cuentan--"Lo idílico sería que luego, después de esto de la promoción, pudieras hacer una vida normal porque lo único plasta son los pesaos. A nosotros nunca nos importa firmar un autógrafo si nos lo piden como si nos pidieran tabaco, pero ésos que te dicen: 'Anda, el de Estopa, cántate algo'... Pues no mola, claro".
El caso es que, sea por éste o por cualquier otro motivo, el dúo parece tener en mente no alargar demasiado su carrera artística. Tienen muy claro que el contrato que han firmado les obliga a grabar con su actual compañía otros dos discos más, pero ni se plantean cuándo lo harán. "A mí me gusta ver la tele, no salir en ella", señala David mientras explica que no se ve subido al escenario toda su vida. "Antes el futuro era trabajar en el bar mientras que ahora es hacer una gira muy grande. Igual esto que te digo me lo como el año que viene porque nos hayamos gastado la pasta y tengamos que volver a hacer otro disco", añade.
La gran diferencia que supone para los Muñoz ser uno de los grupos españoles que más discos vende es, sobre todo, el directo. El resto de las cosas ya las tenían antes y, aunque adoran eso de viajar gracias a su éxito, cuando se les pone la carne de gallina es al ver a "los mejores músicos de España tocando tus canciones. Eso sí que es fuerte, un lujo. Es el sueño de cualquier músico, pienso yo". Puede que sea por esto por lo que no paran. Después de una enorme gira que sólo se ha visto interrumpida ligeramente para grabar este "Destrangis" el dúo ya tiene previsto volver a hacer las maletas en breve. Recién llegados de Latinoamérica, volverán al continente una vez hayan realizado cinco presentaciones del nuevo álbum en el territorio español. Cuando regresen se tomarán un breve descanso y para mayo empezarán a girar otra vez por nuestro país dispuestos a llenar el verano del 2002 con conciertos de Estopa.
El grupo también ha tenido un buen debut al otro lado del charco. Tanto que uno se pregunta qué hacían ellos dentro de la gira de "Rock en ñ" organizada por la SGAE para promocionar el rock español en el continente hermano: ni Estopa necesitan apoyo allí ni, desde luego, hacen rock. "Nos lo propusieron y lo hicimos. Mola un mazo, aunque, cuando llevas quince días fuera de tu tierra...".
Otra de las cosas que ha traído consigo su éxito es el poder entrar dentro del "círculo sagrado" reservado al Olimpo musical español. Tanto David como José tenían el capricho de que Joaquín Sabina participara en la grabación del nuevo álbum realizando alguna colaboración, algo que, de primeras, sonaba a sueño de adolescentes. Sin embargo, ni Sabina ni nadie es capaz de decir que no a un grupo que vende más de un millón de copias haciendo rumba, así que el andaluz quedó con los muchachos para que éstos pudieran entrar en su santuario y hacerle la propuesta. "Sabina no es un personaje: es una persona."--comentan--"Muy caballero, muy respetuoso, muy culto... Le dijimos que si se hacía algo en el disco y nos contesto que sí, pero... el día que tenía que grabar le dio el chungo y hubo que dejarlo".
En total se tiraron cuatro meses dando forma final a este "Destrangis", un disco en el que, junto a los temas nuevos, se incorporan tres que ya son conocidos por sus fans tras haber sido publicados en su primera maqueta. "Las hemos metido porque queríamos que hubieran ido en el anterior pero no cupieron", afirman al hablar de "Luna lunera", "Vuelvo a las andadas" y "Ojitos rojos", pieza ésta que, además, se incorpora al álbum en su versión de directo grabada en el Palau Sant Jordi. Los temas nuevos fueron compuestos casi a matacaballo entre concierto y concierto y han sido empaquetados con una portada en la que, en segundo plano, aparece un cerdo de tamaño gigante que recuerda una enormidad al famoso toro de Osborne. "Es un homenaje al mejor elemento del mundo. De él se aprovecha todo."--salta José--"Cuando iba por la carretera y aparecía un toro de ésos yo me imaginaba cerdos. Se nota que nuestros padres son de Badajoz, ¿eh?".
A la hora de hablar de las canciones nuevas aparece en sus labios un montón de adjetivos que parecen pensados por la noche o repetidos en sus mil entrevistas anteriores: más rockero, más rumbero, contundente, poderoso... Sin embargo, a no ser que seas un tiquismiquis, disfrutarás con él si disfrutaste con el primero. No hay demasiados cambios en ningún terreno excepto que éste cuenta con una producción más elaborada y las nuevas letras tratan de evitar terrenos pantanosos que pueden cerrar la puerta del público más retrógrado. El hecho de cuidar más los detalles profesionales es casi una obligación moral para el dúo. "Ahora, a ponernos a ensayar para que los conciertos salgan bien. Con el anterior sólo ensayamos una semana, pero es como si tuviéramos una responsabilidad. Ahora la gente paga por vernos", dicen.
Esa responsabilidad no les afecta a la hora de aspirar a repetir los resultados de su debut. "No creemos que vendamos más que con el anterior. Sería inhumano y, en el fondo, lo que vendió fue la novedad. Además, ahora hay más piratería".
El tiempo que dedican a componer y tocar apenas les deja otro para escuchar a sus artistas preferidos. Los Muñoz vienen de barriada y, como la mayoría de quienes hemos pasado nuestra niñez en este tipo de barrios, han crecido con la rumba canalla y con el rock transgresivo como banda sonora callejera. Además de sus venerados Chichos, en sus recuerdos están Los Calis, Los Chorbos, Los Chavis... pero también grupos de rock irreverente como Siniestro, Kortatu, La Polla o Extremoduro. De lo actual, José admite que Camela, el otro icono rumbero superventas del momento, no le molesta, aunque lo último que ha comprado ha sido el disco más reciente de Mojinos Escozíos. David, por su parte, se ha quedado impresionado con la última entrega de Raimundo Amador.
Entre sus planes inmediatos no está el de colaborar en discos ajenos, ya que su tiempo está empezando a ser tan valioso como el del Ministro de la Presidencia. Guardan buen recuerdo de su aportación al homenaje realizado a Peret o de su participación en aquel marciano invento que se dio en llamar "Perversiones flamencas" y en el que versionearon a los Chichos. En lo único que piensan ahora es en ensayar y en seguir contestando a entrevistas aunque sea mediante chats en Internet. "Las colaboraciones irán surgiendo. Si se puede, claro". |
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