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  ENTREVISTA EL PERIÓDICO  
 
Entrevista Ferrán Adrià y Estopa
 
   
EXTRAIDA DE:
FECHA ENTREVISTA:
20 de Mayo de 2007
REALIZADA POR:

Joaquim Roglan

     
 

Los hermanos Muñoz, Estopa, de Cornellà, conversan con Ferran Adrià, de L'Hospitalet

En l´Hospitalet y en Cornellà viven muchas más personas que en la mayoría de las capitales de provincia españolas, y el mejor cocinero del mundo y dos jóvenes cantantes de gran éxito las han situado en el mapamundi. Hablan de sus ciudades como si fuesen barrios o pueblos. Y sienten orgullo de periferia.

Estopa y Ferrán Adrià

DAVID: No hay rivalidad entre l´Hospitalet y Cornellà. Cuando salíamos del colegio íbamos a pasar la tarde con amigos de l´Hospitalet.

FERRÁN ADRIÀ: Yo iba poco por Cornellà porque a los 17 años me fui a trabajar de lavaplatos en Castelldefels y luego a Eivissa, aunque hasta que me casé siempre tuve mi habitación en casa de mis padres en Santa Eulàlia. Cuando me enteré de que en Cornellà vais por la calle y nadie os da la barrila ni os pide autógrafos me moría de envidia.

JOSE: Vamos al bar, a la panadería y al supermercado de siempre porque la gente quiere que estemos a gusto. Y que nos traten como en un pueblo me encanta.

F. A.: Si os gustan los bares, visitad el que ha abierto mi hermano en Barcelona, es de tapas, asequible y con ambiente de barrio.

D: Fuimos camareros en el bar de nuestros padres y empezamos lavando vasos, no había lavaplatos. Éramos tan pequeños que subíamos a una caja de cerveza para llegar a la pica. Yo fregaba y José enjuagaba.

J: Muchas de nuestras canciones se inspiran en charlas de bar. Un bar de barrio socializa, porque gente que no se conoce de nada habla de todo.

F. A.: Trabajando en un bar o te amargas o te vuelves supersocial. Mi hermano dice que un mal de esta sociedad es que no hablamos. Los buenos bares de barrio son una labor social para solitarios. Además, las tapas son el hecho diferencial gastronómico de España.

D: Y la cervecita. Una tapa sin cervecita no es lo mismo.

F. A.: Eso sólo se conserva en los barrios, aunque ahora hay cocineros jóvenes y muy preparados que abren su pequeño bar porque montar un restaurante es económicamente imposible. Esos bares serán una revolución, porque demuestran que se puede comer genial y a buen precio.

J: ¿Como es esa comida rápida que has inventado en Madrid?

F. A.: Hacer hamburguesas y comida rápida de calidad es una labor social prioritaria, porque comer alimenta el alma. Cuando te acabas un buen bocata o unos berberechos, eres feliz. Hay que conseguir que la gente entienda que se puede comer decentemente a precios razonables.

D: Nosotros sin los bares y la cervecita no seríamos nada.

F. A.: Vivir sin eso es como escuchar a Estopa a mínimo volumen.

J: El otro día leí que la cerveza tiene más propiedades buenas que malas para la salud si el consumo es moderado. Y siempre que no conduzcas, a pesar de lo que diga el chalado de Aznar.

F. A.: Es como lo del vino, que consiguió frenarse. Todo son prohibiciones, pero el problema es que no se prohíbe bien. Como el anisakis del pescado crudo. ¿Pondrán un inspector en cada cocina? ¿Cerrarán los restaurantes asiáticos y enviarán más gente al paro? Antes de hacer esas leyes la Administración no consultó ni a un cocinero importante.

D: En Cornellà hay un bar que hace bocatas increíbles y otro que sirve unas patatas con alioli geniales.

F. A.: Habría que hacer una guía de bares de la periferia, pero sólo se ha hecho de Barcelona. Me encanta ir de tapas. Cuando jugaba a baloncesto en l´Hospitalet iba a vuestro barrio de Cornellà y aquello era un serial.

D: Al barrio de San Ildefonso lo llamaban ciudad satélite y ciudad sin ley. Tenía tan mala fama que una vez una chica de Pedralbes me preguntó si teníamos agua corriente y le dije que teníamos la misma con la que ella se lavaba el... ya me entiendes.

J: Ahora San Ildefonso es más cosmopolita que Barcelona y tenemos gente de todo el mundo. Este año haremos el pregón de las fiestas mayores y nos hace mucha ilusión.

F. A.: Una gran ilusión de mi vida fue cuando me nombraron hijo adoptivo de l´Hospitalet. Después de que Andreu Buenafuente leyese el pregón nos fuimos a comer con todos los concejales y había un buen rollo entre ellos que me sorprendió. En la política autonómica y estatal no hay el mismo buen rollo. Los concejales de pequeñas ciudades y de pueblos deberían ser el espejo en que se mirasen los políticos de más alto nivel.

D: En Cornellà pasa igual, no hay violencia dialéctica ni crispación. Como el Baix Llobregat es obrero, todos somos de la misma calaña y los problemas se solucionan dialogando.

J: La gente mayor me cuenta que los políticos de Cornellà fueron inteligentes porque escucharon a las asociaciones de vecinos, y otorgan a Montilla el mérito de descentralizar hasta los presidentes de escalera.

D: El mérito es de todos, porque las asociaciones de vecinos no son un sóviet, pero tienen mucha fuerza en el Ayuntamiento. Es lo más parecido a la democracia directa.

F. A.: En l´Hospitalet se nota que la gente quiere a su alcalde, algo que no pasa en la alta política. En las ciudades de alrededor de Barcelona hay una visión diferente y lo único que nos falta es que los ayuntamientos las conviertan en centros de creatividad, porque hay más posibilidades que en Barcelona.

D: Pero los pijos confunden a la gente de barrio con los barriobajeros. Cornellà ha crecido y mejorado gracias a la gente trabajadora, a las peñas, a las asociaciones... Aquí la ciudad es de los vecinos.

F. A.: Hace años, pregunté al president Pujol por qué no se promocionaba la alta cocina. Me contestó que había cosas más importantes, y tenía razón. Pero ahora, si este país quiere seguir viviendo tan bien, hay que apoyar la creatividad. Por ejemplo, la televisión de l´Hospitalet, a las tantas de la noche tendrían que darla a gente joven que sabe hacer grandes cosas con cámaras pequeñas. Pero a los políticos les falta valentía y tienen miedo a los programas rompedores.

J: Hay muchas iniciativas en centros cívicos y gente con ganas de hacer algo, y hay que darles más facilidades.

F. A.: Estamos en una sociedad en la que queremos que nos lo sirvan todo hecho. Como queremos ser servidos, si no fuese por la inmigración no tendríamos servicios.

D: Nosotros nos divertíamos siendo camareros.

F. A.: Yo me divierto mucho con Arzak en Sydney, porque como no hablamos ni papa de inglés, en lugar de decirle al camarero cómo queremos el gin-tonic, Arzak monta un show y los hace él. A sus 64 años, tiene el coco más joven que todos nosotros.

J: Le vimos una vez con La Oreja de Van Gogh y es un tipo tan normal como tú.

F. A.: Es que somos gente normal y nos gustan las cosas sencillas.

D: Ya verás cuando pruebes el cochinillo que cocina mi padre, que aún lo hace como en el pueblo del abuelo.

F. A.: Siempre iba a un bar donde hacían una patata al horno inmejorable...

D: Pero como quieren que hablemos de las ciudades, en Cornellà hay una juventud de las más preparadas de España, porque tuvimos profesores que nos hicieron sentir amor por aprender. Querían que los hijos de los obreros pudiésemos ir a la Universidad y salir preparados como los hijos de los ricos.

F. A.: Habría que hacer monumentos a los profesores, porque aguantar treinta monstruos en clase no tiene precio. Y también a los médicos y enfermeras que tratan con cariño a los enfermos. Los que hemos tenido suerte en la vida debemos devolver algo a la sociedad y varios cocineros estamos preparando menús para enfermos de cáncer y menús sanos pero sabrosos para hospitales.

J: Hay que explicar a los más jóvenes que antes no teníamos nada de todo eso y que si hay colegios, dispensarios y hospitales es gracias al Estado de bienestar.

F. A.: Y contarles que nosotros también fuimos inmigrantes, como los que llegan ahora, y que no puede haber inmigrantes de primera y de segunda categoría. Hay que ordenar la inmigración y dar tiempo a que chicas y chicos puedan aprender. El 35% de nuestros servicios está compuesto por inmigrantes, eso nadie se lo imaginaba y nos sobrepasa, porque no hay un modelo. A veces no saben servir bien en un bar, pero nadie les ha enseñado. En El Bulli hay 70 profesionales de veinte nacionalidades, desde niños bien de Nueva York hasta un lavaplatos de Pakistán. Pero en la cocina todos somos iguales, porque sin el que lava los platos no habría restaurante.

D: Aunque haya a quien no le guste o no lo quiera entender, a ellos todo les cuesta más porque empiezan de nuevo culturalmente. Para admitir esa diferencia hay que ponerse en la piel del otro. Por eso no soporto a los que se otorgan la autoridad moral de decirle a la gente cómo tiene que comportarse, y no trago a los que van de inteligentes, porque la persona inteligente es la que sabe adaptarse a todas las situaciones y expresarse siempre con respeto en cada lugar.

F. A.: Odiamos la falsedad y una persona inteligente no puede ser falsa. La sociedad debe tener valores, por eso la mejor portada de The Times fue la dedicada a un internauta anónimo como personaje del año. Una persona cualquiera, mediante foros o blogs, puede desmontar grandes mentiras y decir lo que no escribiría en una carta al director de un diario. Con internet la mentira es más difícil de sostener. Ahora no se nota mucho, pero en las próximas elecciones será demoledor.

J: Internet es la enciclopedia de los ricos y de los pobres, mi segundo cerebro que lo almacena y recuerda todo.

D: Tengo un diccionario en la mesita de noche porque me gusta saberlo todo de las palabras, y hemos enseñado a mi padre a enviar y recibir e-mails. Las ciudades deben dejar acceso libre a la wi-fi.

F. A.: Hay que hacer entender a la gente mayor que entrar en internet es tan fácil como enchufar la tele. No sé nada de informática, pero pongo Google y tengo el mundo en la pantalla. Sólo se trata de seleccionar bien lo que interesa. Saber que si hago algo mal sale en un blog y se enteran todos es una presión sana, porque valoro la honestidad.

D: Se puede ser honesto y algo golfo a la vez, el buen golfo tiene buen corazón.

F. A.: Ser honesto es ser buena gente. Los jóvenes tienen que divertirse y hay que ponérselo fácil, respetando los límites de la convivencia. Lo que no tiene ni pies ni cabeza es la crispación. Los ciudadanos deberemos obligar a los políticos a que se acabe, porque este país no puede aguantar cuatro años más lo que está pasando. Habrá que manifestarse para que los políticos dejen de crispar.

D: Los políticos son como los albañiles, los hay buenos y malos. Y como los fontaneros, que los necesitamos cuando fallan las tuberías. No es cierto que todos son iguales, la gran mayoría son personas honestas.

J: Yo sí sé quién tiene la culpa de la crispación.

D: La culpa es de todos y no me gusta señalar a un solo culpable.

F. A.: Nosotros somos gente de todo el pueblo, influimos en la gente y debemos ser no apolíticos, pero sí apartidistas. A nivel público debemos ir con cuidado, porque creemos en lo que creemos y votamos lo que votamos, pero nos debemos a todos nuestros conciudadanos. Somos normales, pero a la gente normal ningún diario les dedica dos páginas como a nosotros.

D: La fama es un plato muy difícil de digerir. Para evitar gilipolleces hay que ponerse un escudo y echarle la culpa a la suerte.

F. A.: Ahora pongo voz a una rata de dibujos animados de Disney que quiere ser chef de cocina. Lo hago porque cambiará el concepto de alimentación de los niños, y porque cuando se me acercan niños y me dicen que quieren ser cocineros es más gratificador para mí que los premios o las portadas de los diarios. Por eso hoy he disfrutado más viendo vuestro estudio de composición que en cualquier restaurante del mundo.

J: Si no sabes llevarlo, lo peor que te puede pasar a los veinte años es que la fama o el poder se te suban a la cabeza.

F. A.: La fama es la droga más difícil de superar y de más difícil tratamiento. La única forma es pensar que eres bueno en lo tuyo pero que eres una persona igual que otra cualquiera. El poder es distinto, porque el político puede cambiar las cosas. Pero recibir siempre hostias lo hagas bien o lo hagas mal debe de ser un oficio muy duro. Habría que revisar lo que cobran, porque no es normal que un presidente de Gobierno cobre menos que un jefe de marketing de una gran empresa.

J: Ni tampoco que un alcalde o un concejal de pueblo cobren menos de mil euros a cambio de que la gente les atosigue todo el día en la calle. Para que no haya trapicheos, la gente debe cobrar sueldos que le permitan comprarse un pisito y tomarse unas cañitas.

F. A.: Es fácil criticar, y si señalas un problema, debes explicar las soluciones. Aunque no hay un modelo, la cosa es clara. Para mejorar la vida de la gente hay que repartir más los beneficios y pagar impuestos. Pago mis impuestos, es una obligación moral. He ganado menos de mil euros siendo empresario y a veces no pude llegar a final de mes ni pagar a los empleados. Me cabrea pagar impuestos, pero cuando has pasado tiempos peores piensas que es una suerte poder pagarlos.

D: Nunca miro lo que me pagan en bruto. Primero se paga a los trabajadores, luego los impuestos y lo que queda es lo que me pertenece. No soporto a los que defraudan a Hacienda, porque su fraude son menos escuelas, menos camas de hospital, menos pensiones, menos asistencia social...

F. A.: Por eso quien diga que antes se vivía o se comía mejor se equivoca. Todo tiempo pasado fue peor. Vuestra música es mejor que la de antes. Siempre ponía vuestro primer CD mientras trabajaba. Me daba proteína.

J: Aún resultará que te inspiramos algunos platos...

F. A.: También soy un gran admirador de Los Chunguitos, son gloriosos y algún día se les hará justicia y habrá un revival, como el de Bruce Lee.

D: Tengo aquel casete verde de Los Chunguitos y muchas camisetas con la imagen de Bruce Lee. Soy un desastre para vestir, pero me encantan.

F. A.: Nosotros no desfilaremos en la pasarela Gaudí, sin embargo la nueva moda nace en barrios y en ciudades periféricas. Vosotros reivindicasteis a los calorros, el Neng de Castefa es auténtico, las Juanis son de verdad... Luego van las multinacionales, las copian y las marcas caras dictan la moda. Por eso antes decía que vivía en la frontera entre Barcelona y l´Hospitalet, y ahora digo que vivo en la frontera entre l´Hospitalet y Barcelona.

D: Es que Barcelona es la periferia de Cornellà.