"El glamour y la fama nos suenan a chino"
‘Voces de ultrarumba’ («Que no es de ultratumba», remarca David) es el cuarto disco de los hermanos Muñoz. Ya han alcanzado los tres millones de copias vendidas a lo largo de su vertiginosa carrera. Y de eso hace sólo seis años. Estos plusmarquistas que retan y doblegan a la crisis que debilita la otrora todopoderosa industria discográfica, se dan el gustazo de firmar un álbum cien por cien Estopa. La rumba es el hilo conductor de unos paisajes sonoros en los que también se cuela la bossa nova, el reggae. el rock y el flamenco. Incluso han contado con la colaboración de ilustres amigos como Buenafuente o Santi Millán.
Para Estopa no hay crisis que valga. Han vendido 200.000 discos en un solo día.
Es una pasada. Nosotros somos los primeros sorprendidos. No nos lo acabamos de creer. Lo del primer disco fue un bombazo pero cada vez flipamos más. Nuestra capacidad de sorpresa crece día a día. Y eso que no contamos los discos que ‘vendemos’ en los ‘top-manta’.
¿Han encontrado el secreto de su éxito?
Lo desconocemos. El día que lo encontremos se irá todo al garete. Hablamos a la gente de tú a tú, con el lenguaje de la calle. No nos creemos más que nadie por el hecho de ser famosos. Ya se sabe... más dura será la caída.
Parecen muy lejos de caerse.
Sabemos que llegará un día en que nadie vendrá a entrevistarnos, que a lo mejor dejaremos de interesar, que no nos pararán por la calle y no nos pedirán autógrafos. Y estamos preparados para ese momento porque seremos las mismas personas que somos ahora. Lo del glamour, la fama o como quieran llamarlo, nos queda muy lejos. Lejísimos. Nos suena a chino.
¿Se acuerdan de los tiempos de su famosa maqueta?
Aquello fue como el milagro de los panes y los peces. En cuestión de muy poco tiempo había miles de personas que tenían la maqueta y que se sabían nuestras canciones.
Pese a ser un poco rústica, pegó muy fuerte y fue la antesala de su despegue.
¿Rústica? Era una maqueta de andar por casa, nunca mejor dicho. ¡Si hasta se oía a nuestra abuela, je je! Se nos fue un poco de las manos. La gente se la grababa, se colgó en Internet y había incluso quien la vendía.
De esa mítica maqueta han ido alimentando los discos posteriores.
Sí, sí. En Voces de ultrarumba hay una canción de la maqueta, aunque grabada en mejores condiciones.
También rescatan del pasado ‘Ninguna parte’.
Esta canción tiene su historia. La compuse hace un montón de años mientras iba en taxi.
Pues debía estar triste.
Tiene un tono melancólico. No sé por qué quedó así. Lo recuerdo perfectamente. Fui a La Monumental, a un concierto de Joaquín Sabina y Los Rodríguez. Lo pasé fenomenal. Fue un conciertazo. Pero ya se sabe, la inspiración es la inspiración.
¿Sigue siendo Sabina su admirado fetiche?
Sabina es el maestro. Le envidio sus versos. Expresa lo que nadie es capaz de expresar. Alivio de luto, su último disco, es una brutalidad. Es buenísimo. Él juega en una liga diferente al resto de compositores.
Cierran el disco con una gamberrada, con Andreu Buenafuente como compinche.
Están Andreu, Santi Millán, Fernando Tejero y Manel Fuentes, unos amiguetes. Nos juntamos para cantar una canción de borrachera, ideal para cerrar los bares. Ellos hacen los coros.
A eso se le llama libertad creativa.
Para bien o para mal, hemos grabado el disco que nos ha dado la gana. La discográfica sólo ha intervenido en elegir el single de salida y en la promoción.
¿Están satisfechos con el resultado final?
Mucho, mucho, mucho. Mejor dicho, muchísimo.
Eso lo dicen todos los artistas que están de promoción.
Creo en este disco porque me gusta. Si no, no lo defendería. Es rumboso, es muy Estopa, muy nuestro.
¿Qué es lo más fuerte que han vivido en estos seis años?
Tenemos anécdotas para escribir otra enciclopedia Espasa. Una experiencia diferente fue actuar en México. Es otro mundo.
¿Qué sucedió?
Fuimos a tocar a Guanajuato. Nos sorprendió que había mucha policía. Iban todos los agentes protegidos y armados hasta los dientes. Cuando salimos al escenario descubrimos por qué. El público estaba lleno de punkies que no pararon de lanzarnos cosas. Estaba más pendiente de esquivar las monedas que de cantar. Afortunadamente, salimos vivos.
Hablando de malas experiencias, ¿cómo están viviendo la crisis de la Seat, la empresa en la que trabajaban?
Fatal. Los trabajadores de la Seat sí que lo pasan mal. Conocemos el problema de primera mano porque nuestro tío y nuestro primo trabajan allí y viven con una incertidumbre insufrible, muy dura. Estamos con ellos a muerte. Para todo lo que necesiten. En todas las entrevistas hablamos de este tema para concienciar a la gente de esta amenaza a la estabilidad de miles de familias de nuestro país.