Seis mil personas vibraron en el aparcamiento del Ruta de la Plata con el último trabajo de los hermanos Muñoz, 'Utrarrumba'
Sesenta personas en la gira de 'Ultrarrumba', dos autocares, seis camiones para transporte, 80.000 vatios de potencia, un escenario de veinte metros de embocadura y una pantalla digital de doce por ocho metros. Imposible meterlo todo en el parque del Castillo a no ser que se derribara parte de la muralla, así que hubo que sustituir la fresca fronda, el césped, las flores y la fuente junto a la Catedral por la enorme sartén de cemento del aparcamiento del estadio Ruta de la Plata.
Unas seis mil personas se esperaba que asistieran a la actuación y el día anterior se habían agotado todas las entradas reservadas para la venta anticipada, más de 4.000 según indicaron fuentes de la organización. A apenas media hora para que diera comienzo el concierto, se había registrado una venta de 5.900 entradas.
A las cinco de la tarde y casi con cuarenta grados a la sombra, el equipo de la gira de Estopa trabajaba en el montaje del escenario. También se había desplegado bastante actividad en las barras de bebidas, que iban a estar atendidas por una veintena de camareros de Zamora. Algunas de las jóvenes que atenderán el puesto de bebidas han estado también en el resto de conciertos celebrados en el Castillo. Contaban que en el de Chenoa, que fue de entrada gratuita, el público estaba compuesto principalmente por niños y personas mayores. «Se vendieron muchos refrescos», indicaban. También destacaron que hubo mucho movimiento en la barra durante el concierto de Pereza. Como anécdota destacaban que en el Festival de Flamenco había gente que se enfadaba porque no había 'fino' y otra gente que no entendía que las botellas de agua se despacharan sin el tapón de plástico, que ellas quitan en el momento de servirla al cliente para evitar que los envases se conviertan en armas arrojadizas. Las camareras coincidían en que el concierto de Estopa les iba a dar más trabajo que el resto de galas musicales de las fiestas de San Pedro.
Un poco más allá de la larga barra, junto al puesto de venta de camisetas, música y otros recuerdos de la gira, el encargado del 'merchandising', Ernesto Ortega, colocaba las prendas con el logotipo de los hermanos Muñoz lo más estéticamente posible sobre las tablas y miraba de reojo la minicarpa instalada para la venta, que tenía un aspecto inestable cuando soplaba el viento. Hace cuatro años que también acompañó a los Estopa y la empresa en la que trabaja lo hace también para otros artistas. Explica que, por lo general, los grupos llevan un equipo de personas «base», los técnicos, que les acompañan siempre. Son los jefes de equipo, que son expertos en iluminación y sonido. El resto del personal se contrata para la ocasión, incluso en el lugar de la actuación. En el montaje, por ejemplo, había gente de Aspariegos.
Seguridad
«¿Es que no van a poner ni una silla?», comentaba sorprendido un veterano trabajador de Zamora Limpia. «Aquí no se ponen sillas, que esto no es como lo del flamenco», le respondía su compañero. Acababan de llegar en el camión para recoger la basura de los contenedores. Mientras, en los dos accesos al recinto, miembros del servicio de seguridad, vestidos de azul, esperaban tranquilos, aburridos y un tanto sofocados. De vez en cuando, un coche patrulla de la Policía Municipal recorría el perímetro de la zona del concierto. Todavía era pronto, pero la zona de taquillas ya estaba convenientemente precintada para evitar el acceso de vehículos y de personas no autorizadas.
Un centenar de metros más allá, justo en la entrada que mira al cementerio municipal de San Atilano, algunos grupos de jóvenes estaban listos para entrar los primeros.
La sombrilla
Era una escena cañí que podría servir de inspiración para cualquier canción de los Muñoz. Bajo una sombrilla rayada que casualmente tenían en el coche, se refugiaba una de las pandillas de admiradores de Estopa. Miguel Campesino Leal ostentaba el título de ser el primero en llegar. Zamorano nacido en Alemania, este veinteañero es fan de los ex mecánicos de Cornellá desde que sacaron el primer disco en 1999. A las ocho de la mañana, cargado de provisiones, se pegó a la verja de entrada para luego correr y colocarse lo más cerca posible del impresionante escenario. «Estuve hace poco viéndoles en Las Ventas», indicó el joven. Del último trabajo, le gustan sobre todo dos canciones, 'Tomando cervezas' y 'Lunes'.
Raquel Temprano es estudiante y aprecia las canciones de Estopa por «las letras y el tipo de música que hacen». Del último trabajo destaca el tema 'Un paseo' «porque la letra es pegadiza y se puede cantar». Dice que le gusta el último trabajo porque se les nota más madurez, pero que no se pegaría por conseguir un autógrafo de ellos, pero reconoce que se sabe todas las canciones «aunque me gustan más El Canto del Loco y Melendi».
Los Estopa llegaron a Zamora más tarde de lo previsto y se fueron de inmediato a descansar un poco en un céntrico hotel de la ciudad. Eran en torno a las 21.00 horas cuando los músicos comenzaban realizar las pruebas de sonido.
Media hora antes de que Estopa saliera al escenario, el goteo de público al aparcamiento del estadio era constante pero muy tranquilo, aunque se preveía que después de la actuación, en las salidas para acceder a la ciudad, se produjeran algunas retenciones de tráfico. Pero eso sería después, en la resaca del concierto.
Fuente: www.nortecastilla.es
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