Sesenta ciudades y miles de espectadores hasta que, por fin, Estopa llega a Algeciras. Esa ciudad que tanto gusta a los hermanos Muñoz y que les acogió anoche, como cuatro años atrás, con intensidad y ganas de cantar, a voz en grito, esas canciones que ya son himnos para los fans del dúo catalán.
Malabares fue el tema elegido por Estopa para comenzar un concierto al que acudieron más de 5.000 personas y en el que el dúo, tal y como prometió, ofreció un directo cercano, sin grandes alardes, sino demostrando que siguen siendo ellos mismos, con el mismo estilo que ha hecho que Voces de Ultrarumba, tal y como sus anteriores trabajos, haya vendido más de 400.000 copias y que sus seguidores sigan fieles a los ritmos estoperos.
Los hermanos Muñoz ofrecieron más de dos horas de actuación en las que hubo un lugar privilegiado para las canciones de su último trabajo pero en el que, como no podía ser menos, tuvieron cabida los estribillos de melodías que ya se han convertido en cánticos de rigor para los fans de los catalanes. Como dijeron José y David, Esto es Estopa. De esta forma, no pudieron faltar La raja de tu falda, Me falta el aliento, Luna lunera, Partiendo la pana o Fuente de Energía, canciones que, muy lejos de dejar al público indiferente, lo hizo saltar, dirigir sus brazos al cielo y vociferar temas, que ya consideran suyos, y que anoche pudieron disfrutar con Estopa al micrófono y a la guitarra.
Tanto es así, que cuando José intentó agradecer su entrega a los seguidores algecireños, éstos se le adelantaron vociferando el nombre del gurpo y dejando mudo al cantante catálan, casi por completo.
De entre sus ritmos actuales, destacó el tema que abre Voces de Ultrarumba, Vacaciones, en el que el rock se alterna con estrofas rapeadas y con la cantidad de energía desprendida por un público que se desahogó con la ya célebre frase, ¡qué mal repartido está el mundo desde el primer mes de enero! con la que los catalanes denuncian las injusticias sociales. Tal y como afirmó José "unos pocos tiene muchísicmo y muchísimos tiene muy poco". El respetable mostró su fervor hacía los hermanos Muñoz con otros ritmos como No quiero verla más, un rumba catalana muy al estilo de Estopa y en el que se combina el sonido rumbero con el rock de guitarras, por derecho. Y por supuesto, Malabares, rap con percusión de batucada que pasa a rock, recuperando al final cierto ambiente a Los Amaya, toda una mezcla que ha hecho de esta canción un éxito del nuevo disco y que volvió a serlo anoche en Las Palomas.
Para el final, todo un broche de oro: un bis de los catalanes que salieron al escenario a petición de un público que ya se encontraba en pleno apogeo y contagiado por un repertorio que les dio todo lo que esperaban, e incluso más, de la actuación. Pero el concierto no quedó aquí. El colofón no tuvo nada que envidiar al resto de la noche ya que interpretaron la canción que José y David consideran su mejor tema, Como Camarón. Así, la invitación a quitarse la camisa rememoró, una vez más, al mito del flamenco lo que hizo que, Estopa, también una vez más, saliera del ruedo por la puerta grande.
Fuente: www.europasur.com
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